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martes, 7 de junio de 2016

Cumbre en La Habana: la AEC y el Gran Caribe

@mirnayonis    
El consenso diplomático del Gran Caribe se refleja en los 44 puntos contenidos en la “Declaración de La Habana” de la VII Cumbre de la AEC, cuyo lema original “Unidos para un Caribe sostenible” se le añadieron los puntos del Cambio Climático y Zona de Paz. El Plan de Acción, propio de estas reuniones que acompañan una declaración política, agrupa los proyectos y acciones concretas de la cooperación estratégica del Gran Caribe para los próximos tres años de trabajo, en los que además de los elementos técnicos y funcionales, se requerirá de la continuidad en el apoyo político e institucional de sus miembros y de las agencias internacionales de cooperación. Para ello la Secretaría General de la AEC se concentrará en siete áreas de trabajo: Turismo sostenible, Desarrollo del comercio y las relaciones económicas externas, Transporte, Reducción del riesgo de desastres, Comisión del Mar Caribe, Cultura y Educación, Fondo Especial.
A pesar de la ausencia notoria de los mandatarios de  Colombia, México y Nicaragua, el compromiso y posición de sus gobiernos fue presentada por las dos cancilleres y el vicepresidente respectivamente. Un rasgo distintito del regionalismo caribeño, tanto en CARICOM como en AEC, es la membresía de territorios (no) autónomos así como la adhesión de actores sociales regionales. En este sentido, es relevante señalar la participación de los voceros de miembros asociados o en proceso de asociación como el caso del re-organizado Reino de los Países Bajos, presente con voceros propios de Saint Marteen, Curazao, Aruba; o la del Primer Ministro holandés en representación de Saba, Saint Eustaquio y Bonaire; así como los representantes de San Martin, Guadalupe y Martinica. Un caso relevante fue la asistencia del Gobernador de Puerto Rico, quien no intervino con discurso pero desarrolló una agenda diplomática que indica los vínculos entre las dos islas a pesar del bloqueo de Estados Unidos a Cuba, y muestra la compleja situación de autonomía de esta isla en su condición de Estado Libre Asociado. Su membresía en la AEC es una tarea pendiente que podría estar favorecida por el restablecimiento de relaciones diplomáticas de Cuba y Estados Unidos y por los rumbos políticos y económicos que se marquen en Puerto Rico.
El consenso de la cumbre no fue tan sencillo para el Comunicado Especial sobre la situación en Venezuela. La variedad de ‘énfasis’ en los discursos públicos de algunos de los mandatarios y delegados caribeños que se refirieron a la ‘situación en Venezuela’ y el texto final del comunicado muestran la ‘prudencia diplomática’ de un pronunciamiento multilateral en el que hay “jugadores e intereses”.  Es una situación en desarrollo, en la que los ‘votos’ de los países caribeños son claves en la convocatoria de cualquier reunión en el marco de la OEA en la que pueda ser planteada la discusión de una activación de la Carta Democrática Interamericana, pero también en el marco de UNASUR de la que forman parte Guyana y Suriname (también miembros de CARICOM). 
La alternabilidad geográfica en la designación de la secretaría general abrió la puerta al Caribe insular y recayó por primera vez en una mujer. La Embajadora June Soomer (originaria de Saint Lucia y con trayectoria académica y diplomática en el marco de CARICOM) tiene el reto, además de la estructura institucional de la organización, el seguimiento de las pautas de la Declaración de La Habana y del Plan de Acción, en el relacionamiento de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) con los grupos regionales que la componen y la conexión con otros regionalismos expresados en la CELAC. En este sentido, es meritorio el reconocimiento especial de los mandatarios y delegados a la labor del embajador Alfonzo Múnera, Secretario General saliente, en su gestión dinamizadora de la Asociación de Estados del Caribe. 

Quedan por fuera de esta aproximación varios temas y sin ánimo exhaustivo se plantea el seguimiento “situacional” de algunos, como reto académico y analítico para los profesionales de las relaciones internacionales:
·         El análisis de contexto y prospectivo de los documentos finales (Declaración y Plande Acción de La Habana) tanto en su conexión con la agenda global como por las implicaciones para el desarrollo de la cooperación estratégica dentro de un mecanismo regional como la AEC.
·         De manera particular, la situación de Venezuela además de las ofertas de grupos de ex presidentes, seguirá siendo abordada en otros escenarios regionales en los cuales participan los países del Gran Caribe: UNASUR y OEA pero también ALBA y CELAC; asunto que obliga al tratamiento de las manifestaciones del regionalismo.
·         Otros asuntos de soberanía que en algunos discursos (Cuba, Venezuela, San Vicente y las Granadinas, entre otros)  se llamaron “legados del colonialismo y manifestaciones del imperialismo” quedan en escena: por una parte, la tensión manifiesta por la replicas en discursos sobre la situación fronteriza entre Belize y Guatemala; por la otra, de manera implícita para la cumbre, el compás de espera en la relación Guyana-Venezuela dentro del marco del Acuerdo de Ginebra. En ambos casos el tratamiento está garantizado en la próxima Cumbre CARICOM del mes de julio pero también es otros espacios de las como la Corte Internacional de Justicia o del Secretario General de la ONU respectivamente.
·         Un aspecto que debe atenderse es la Diplomacia Digital en la política exterior cubana como anfitriona de este evento, con lo cual Cuba (de)mostró  un salto significativo en el despliegue material y electrónico de las tecnologías de información y comunicación  y el uso de los #SocialMedia 


@mirnayonis