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martes, 19 de enero de 2016

Puerto Rico y el Caribe Oriental: la vecindad


@mirnayonis       
Redescrubrir el Caribe. El título es sugerente y casi mandato obligado entre los que nos gusta compartir la denominación de "caribeñistas". De la lectura de este trabajo periodistico destaco que no se trata solo de retórica sobre los elementos comunes -compartidos- basados en la historia, sino de los puntos de interés común concretos como la economía-comercio, los movimientos migratorios, el intercambio académico y cultural. La vecindad tiene múltiples
rostros. Sin dejar de ver otros horizontes propios de la globalización, la peor jugada política (gubernamental y no gubernamental) es obviar y/o despreciar el espacio geográfico que se comparte. 
En este reportaje que combina las entrevistas a dos académicos nos deja ver los vaivenes de la 'diplomacia' de la isla del encanto, tanto en su dimensión gubernamental como en los planes académicos desarrollados a través de la Universidad de Puerto Rico. 
Es inevitable recordar un trabajo de hace algunas década pero que no deja de tener vigencia en muchos sentidos, porque en muchas ocasiones más que un vecino invisible, se trata de "vecinos indiferentes" (Andrés Serbin)


El vecino invisible. A Redescubrir el Caribe

Leysa Caro González / leysa.caro@gfrmedia.com Twitter: @Leysa0320
Publicado en el diario El Nuevo Día en su edición del 16 de enero de 2016. Págs. 26-27

Es el mercado natural donde la Isla debería concentrar sus esfuerzos
A pesar de que la región representa una puerta de oportunidades, por años las relaciones oficiales entre Puerto Rico y las islas del Caribe Oriental han sido muy limitadas.
Foto tomada de El Nuevo Día.
Un ciudadano de la vecina isla de Santa Lucía a bordo de su embarcación, la cual utiliza para ofrecer servicio de transportación –“sea taxi”– en la playa en Pigeon Point
Para el doctor Efraín Vázquez Vera, ya es tiempo de que Puerto Rico asuma su actitud Caribeña y redescubra el grupo de las islas que componen el Caribe Oriental. “Al redescubrir el Caribe Oriental se redescubre a sí mismo y descubre una puerta para reintegrarse al mundo”, sostuvo el rector del recinto de Humacao de la Universidad de Puerto Rico (UPR).
Mientras el Gobierno de Puerto Rico insiste en mirar hacia los Estados Unidos a la hora de hacer negocios, el Caribe Oriental se convierte en una de las zonas más prósperas, planteó Vázquez Vera, quien hizo su tesis doctoral sobre la región Caribeña.
La Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO) la componen nueve islas: Anguila, Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Monserrate, Islas Vírgenes Británicas, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, y San Vicente y las Granadinas.
Para pertenecer a la OECO se toma en consideración el tamaño geográfico de la isla y su desarrollo económico. Por eso, territorios como Trinidad y Tobago y Barbados, por mencionar algunos, no forman parte de la organización.
La OECO, agregó, es un mercado común, con moneda única, libre circulación de personas y mercancía, una corte suprema y otras instituciones entre sí. “Sus productos farmacéuticos los compran en bloque y les sale a un precio mucho más bajo”, expresó al mencionar que la sede de la organización está en Santa Lucía.
“Ese es el mercado natural donde debería concentrar sus esfuerzos Puerto Rico para insertarse al mundo. ¿No te parece raro que haga iniciativas para conquistar al mundo cuando no has conquistado este mercado?”, insistió.
Vázquez Vera relató que en estos territorios es muy poco lo que se produce, por lo que dependen prácticamente del exterior. Sin embargo, se suplen mayormente de Estados Unidos y Europa.
Lo lógico, sostuvo, es que estas islas vieran en Puerto Rico ese suplidor, pero para que eso suceda habría que facilitarles las cosas. Sin embargo, la relación con los Estados Unidos tiende a ser un impedimento para establecer esas relaciones, apuntó.
Tras el atentado contra las Torres Gemelas, en el 2001, los ciudadanos de estas islas necesitan una visa para ingresar a Puerto Rico, comentó. “Me gustaría ver un gobierno que dijera: estos cuatro años nos vamos a concentrar en hacer negocios con el Caribe Oriental”, señaló.
Dijo que se trata de un mercado muy estable, con excelentes conexiones marítimas y aéreas y es el mercado que debe ser la puerta de exportación para las pequeñas y medianas empresas locales. “Haría más lógica comenzar a exportar al  Caribe Oriental que irte a México o a Florida, donde hay tanto competidor. Acá tienes un mercado estable, casi no hay corrupción... es la mejor escuela”, planteó el educador. 
CONSTANTE INTERCAMBIO.
A pesar de los obstáculos para el desarrollo de las relaciones entre Puerto Rico y la región, el intercambio comercial ha sido y sigue siendo intenso, pero a nivel gubernamental no se ha sabido aprovechar.
Puerto Rico, explicó Vázquez Vera, es un hub aéreo o centro de conexión para el C Caribe Oriental y suple una gran cantidad de productos y servicios médicos a las islas.
Regularmente, los dueños de negocios, como supermercados y farmacias, viajan a comprar productos aquí –especialmente a las megatiendas– y los mandan en barcaza hasta su territorio. “Se llevan mucho, mucho material de construcción y productos para revender y el tema de los servicios médicos”, detalló.
El pico de la relación entre Puerto Rico y las islas del Caribe Oriental fue bajo la administración de Sila M. Calderón, quien estableció una oficina del OECO en San Juan. La misma se cerró bajó la administración de Luis Fortuño, dijo.
Como resultado de esa oficina, la OECO suscribió además un acuerdo con la Universidad de Puerto Rico (UPR), bajo la presidencia de Antonio García Padilla, que hacía posible que estudiantes de estas islas estudiaran en el sistema de educación público, pagando como puertorriqueños.
Sólo una estudiante, de la isla de Santa Lucía, se benefició del mismo y completó un bachillerato en Ciencias Políticas. El cambio de gobierno y de administración en el sistema universitario junto con la huelga de estudiantes detuvo todo el proceso.
Vázquez Vera explicó que en el Caribe Oriental sólo tiene presencia la universidad de West Indies, con recintos en Barbados, Trinidad y Jamaica. MUCHO EN COMÚN. Nuestra realidad isleña es posiblemente la mayor similitud que tiene Puerto Rico con las islas del Caribe Oriental. Para Vázquez Vera son más las similitudes con estos territorios que con muchos países de América Latina.
“Si nosotros sabemos explotar esa cercanía, nos podemos convertir en el puente entre las Antillas Mayores y el Caribe Oriental”, puntualizó.
Para ello, sin embargo, hay que estrechar lazos. Hay que diseñar una política exterior que fomente el intercambio comercial, académico, cultural y deportivo.
¿Cómo se puede hacer? Hay que abrir una oficina de Puerto Rico en el Caribe Oriental y mejorar la transportación marítima y aérea.
Vázquez Vera sugiere el establecimiento de un ferry de pasajeros y cargas como el que existe entre Puerto Rico y República Dominicana y darles apoyo adicional a las líneas aéreas que viajan a la zona para que amplíen sus números de vuelo. Hay que promover las instituciones educativas de aquí y los servicios, como la arquitectura e ingeniería.
“Hay productos que ellos tienen que nosotros acá no tenemos y lo importamos de Estados Unidos, ¿por qué mejor no importarlo de ellos?”, dijo.
Destacó que, lamentablemente, el puertorriqueño no se dio a la tarea de conocer al mundo porque no le hacía falta y porque el acceso al mercado norteamericano era único y un privilegio. “Hoy no es que el acceso se ha limitado, es que se ha igualado a otros y en la competencia perdimos. Ahora ese acceso lo tienen otros, nos ganan y hay que empezar a mirar al mundo”, señaló el catedrático.
CUANDO TODO CAMBIÓ.
Es para el siglo XIX, tras la revolución haitiana, cuando Puerto Rico empieza a establecer unas diferenciaciones con las islas del Caribe Oriental.
La producción de azúcar prácticamente se paralizó en el vecino país, lo que provocó que a Puerto Rico comenzaran a llegar nuevo dueños de plantaciones. Una población española y de esclavos comienzan a insertarse en la Isla.
“Antes de este tiempo, había una relación entre Puerto Rico y el Caribe Oriental, tanto de comunicaciones oficiales como de contrabando... esa integración era muy viva y por eso vas a ver que muchos de los nombres de Puerto Rico parecen nombres franceses”, explicó el doctor Lowell Fiet, director del Instituto de Estudios del Caribe de la UPR, Recinto de Río Piedras.
Para el siglo XIX, esas relaciones se tornan más difíciles, aunque siempre había algún tipo de intercambio entre las Islas Vírgenes y Puerto Rico. El movimiento era principalmente de trabajadores que venían de otras islas a cortar caña, relató al hacer referencia al libro “El país de cuatro pisos” de José Luis González.
“Todo el mundo tenía caña, plantaciones, esclavitud, los mismos problemas de raza y clases”, dijo.
Ya para el siglo XX, los intentos de hacer más relaciones con el  Caribe son más informales por la intervención de los Estados Unidos, expresó Fiet. Claro, siempre hay un artista que se mueve de aquí o de allá, sostuvo.
La música es otra gran similitud. Un reggae, un calipso o una salsa suena prácticamente en cada rincón del Caribe. “Las fronteras son porosas cuando se trata de música. La música mueve”, destacó el académico.
Quizás el punto de contacto más marcado en estos momentos, en términos culturales, es entre Vieques y la isla de Santa Cruz que, aunque no pertenece a la OECO, es un punto de comunicación con lo que está pasando en el resto del Caribe.
Fiet dijo que hay muchas personas que han regresado a Vieques desde Santa Cruz, luego que entre las décadas de los 40 y 60 abandonaran la isla municipio a raíz de la ocupación de la Marina.
“En la gallera de Vieques hay competencia y la gente llega con sus gallos de Santa Cruz para pelear”, compartió.
El intercambio cultural también está desarrollándose con la inserción de escritores y novelistas puertorriqueños que están circulando en inglés en el Caribe.
“Yo no sé cuán importante puede ser, no va a causar un movimiento masivo de intercambio, pero hay esa filtración”, destacó.
Lo que sí no es tan evidente, dijo Fiet, es ver a residentes de estas islas visitar los comercios del Paseo de Diego para hacer sus compras.
La caída económica que ha sufrido el casco riopedrense ha provocado que se muevan a los centros comerciales o a Miami. 
“Antes uno iba al aeropuerto y veía gente esperando para abordar y la cantidad de cosas que llevaban era impresionante”, recordó.

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