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domingo, 21 de mayo de 2017

Una versión de la Crisis de Venezuela y un Comunicado de Cancilleres de CARICOM

@mirnayonis      
En una jornada de trabajo de dos días en la capital de Barbados, se realizó la XX Reunión de Cancilleres de la CARICOM que se congrega en el órgano permanente denominado Consejo de Relaciones Exteriores y Comunitarios (Council for Foreign and Community Relations - COFCOR).
En el programa de trabajo se atendió la solicitud hecha por el gobierno venezolano para sostener una intervención para presentar la versión oficial de la situación de crisis y de las protestas en Venezuela. Esta solicitud fue atendida y la Canciller Delcy Rodríguez intervino en la mañana del 19 de mayo (segundo día de trabajo).
Es comprensible que como organismo intergubernamental, los pares de interlocución sean los gobiernos, pero es es lamentable que ante una situación tan crítica y de múltiples dimensiones sean nulas las posibilidades de expresar ante los gobiernos caribeños  'otras versiones' de la crisis económica, humanitaria e institucional que vive Venezuela.
En este marco intergubernamental se insertan las declaraciones de la Canciller venezolana, pero también el texto del Comunicado especial de COFCOR sobre la Situación de Venezuela.


 
Declaraciones de la Canciller de Venezuela en Bridgetown. 


Texto Original
La agenda de la reunión de COFCOR tuvo su temario y ejes específicos pero en esta entrada solo tratamos lo relativo al tema de la Situación de Venezuela.
Es pertinente señalar que si bien se hizo de manera pública, a los medios de comunicación, la sesión de apertura de la reunión con los discursos del Canciller de San Vicente y las Grenadinas como de la Canciller de Barbados saliente y entrante en la presidencia pro tempore (rotativa) de COFCOR, el programa de trabajo con los ejes temáticos y específicos de la reunión así como la intervención de la Canciller de Venezuela se hicieron a puertas cerradas.

Caracas, 20 de mayo de 2017


lunes, 15 de mayo de 2017

Derrame petrolero en Trinidad y Tobago: impacto ambiental y geopolítico en Venezuela

              @mirnayonis         
Desde el día 23 de abril es declarado oficialmente por PETROTRIN la descarga de petróleo de uno de los tanques de la Refinería Pointe-a-Pierre, que no tardó en reconocer  a las 24 horas  como un derrame que salió del canal de seguridad que se establece para dichos tanques. Esta Refinería se encuentra al suroeste de la isla de Trinidad. Dada la cercanía de frontera marítima con Venezuela, el movimiento histórico de los vientos y del mar en esa zona compartida que a  los pocos días se tuviera noticias de los efectos en las riberas del “otro lado de la frontera marítima”: Golfo de Paria, Delta del Orinoco e Isla de Margarita, entre otras.
A una semana del incidente, el Reporte de Prensa(28.05.2017)  tiene mayor sustancia y revela lo delicado de la situación. Si bien en algunas de las notas de prensa previas  se habla de derrame y en otras se califica de incidente o perturbación, la descripción de afectaciones del Rio Guaracara, comunidades aledañas, aves y otras especies silvestres revela la gravedad del impacto en la fauna, poblaciones y ecosistema de la costa suroeste de Trinidad,  pero también pone en entredicho la efectividad de los mecanismos de prevención y riesgo de la Refinería.
El día 30 de abril, una nota de prensa de Petrotrin  informa oficialmente de la comunicación con las  autoridades correspondientes en Venezuela:
“… una de esas zonas de hidrocarburos que estaba cerca de la frontera ha entrado desde entonces en aguas venezolanas. Nuestro Ministerio de Energía ha notificado a las autoridades competentes y se ha hecho una solicitud de asistencia de conformidad con el acuerdo bilateral de derrames de petróleo entre los dos países. Se espera que la contraparte venezolana de Petrotrin, Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), trate con el material derramado al otro lado de la frontera” (Petrotrin.com, 30.05.2017).
Si tomamos en cuenta los notas de prensa de PDVSA  en las cuentas de redes sociales como la voz de la posición y acciones oficiales, observamos que desde el 28 de abril se habla de seguimiento de la situación -inferimos se tuvo información preventiva del vecino país-  y desde el 13 de mayo de la intensificación de un Plan de Contingencia, pero no hay detalles de las poblaciones que están siendo atendidas, más allá de indicar el “sobrevuelo de las zonas afectadas (¿?)” y de los videos donde se dan imágenes del traslado de materiales y personal que participa en el Plan de Contingencia. Hay coherencia en señalar que el derrame fue ocasionado por la empresa petrolero trinitobaguense Petrotrin y que viene desde la Refinería Point-a-Pierre, pero no queda tan claro en las mismas notas de prensa publicadas en las redes sociales de PDVSA si se trata de la activación o del reforzamiento  de un Plan Nacional o Regional, y cuál es la fecha de inicio del mismo.
Si bien hacemos un llamado de atención sobre la efectividad con la que pudo haber sido atendida la situación generada por la empresa Petrotrin a través de la Refinería Pointe-a-Pierre en las costas ribereñas e insulares de la zona nororiental de Venezuela, también  es pertinente señalar el conocido el estilo de las petroleras, en general, de enmascarar el impacto ambiental y socioeconómico, entre otros, de los derrames petroleros. En el caso de Trinidad y Tobago, las notas de prensa gubernamental destacaban la rapidez del mecanismo de coordinación entre los entes gubernamentales para atender un desastre ecológico/ambiental  que tomará su tiempo en retornar a niveles aceptables. En el caso venezolano,  la historia reciente también nos muestra como se han minimizado con las mismas técnicas comunicacionales, aderezadas con la variable ideológica, los reclamos de organizaciones comunitarias y ambientalistas  sobre el impacto de los derrames ocurridos en la zona oriental de nuestro país. El caso más emblemático: el derrame del Complejo de Jusepín (PDVSA) sobre el Río Guarapiche (Estado Anzoátegui)  en el año 2012, del cual para la fecha se desconoce informe oficial con recomendaciones a las denuncias que aún hacen comunidades cercanas y extendidas como las misma población de Güiria, hoy afectada por el derrame desde Trinidad. 
A este incidente del derrame petrolero desde la Refinería Point-aPierre y llamado de cooperación técnica-funcional de dos empresas petroleras  Petrotrin y PDVSA, se añaden variables diplomáticas y geopolíticas con los países del Caribe-CARICOM, ya que la relación bilateral con estos países es atendida por el cuestionado gobierno de Venezuela en un  contexto crítico de “alianzas” para retrasar el  tratamiento de la crisis venezolana en los organismos multilaterales de la región, específicamente en la Organización de Estados Americanos (OEA).
Vale la pena señalar que hace apenas un año (23 de mayo de 2016), Nicolás Maduro en una de sus tantas salidas no anunciadas formalmente, hizo una corta gira caribeña que incluyó una jornada de 24 horas en Trinidad y Tobago; encuentros con Antony Carmona y Keith Rowley (Presidente y Primer Ministro respectivamente), sesiones técnicas ministeriales y la suscripción de una serie de acuerdos bilaterales. Según la nota oficial del Minci involucraban las áreas estratégicas de energía, comercio y seguridad, además de crear un Fondo de inversión inicial de 50 millones de dólares  “para dinamizar el intercambio comercial  sobre todo en la zona oriental venezolana”. Quedó el compromiso de la agenda operativa de seguridad bilateral que fue suscrita el 30 de mayo, con la visita de una delegación trinitobaguense a Caracas. Tal parece que a los problemas de la migración, contrabando de extracción  y el narcotráfico, a esta agenda bilateral le urge incorporar la prevención y el riesgo en materia de hidrocarburos. 
La región Caribe, en esta zona suroriental, es muy apetecida por las empresas petroleras transnacionales y cada uno de los gobiernos hacen apuestas significativas como fuente de proyectos de inversión extranjeras y de seguridad estratégica, tal y como queda reflejada en los planes y proyectos no solo de Venezuela sino también de Trinidad y Tobago y de otro país vecino como Guyana.

@mirnayonis

Caracas, 15 de mayo de 2017

jueves, 11 de mayo de 2017

Elecciones Generales en Las Bahamas y una Trilogía de Observación Electoral Internacional

@mirnayonis        
Rompiendo las tradiciones de elecciones dominicales, este miércoles 10 de mayo se celebran las elecciones generales en Las Bahamas. Un estado archipielágico con una superficie de 13.939 km2, agrupadas en 700 Islas y unas decenas de Islotes y cayos (24 de las islas están habitadas y su población se concentra en 3 de ellas). Su capital, Nassau, se encuentro en la isla Nueva Providencia - la tercera en tamaño- con una ubicación estratégica casi en el centro de este archipiélago famoso por ser sede de grandes centros financieros y turísticos de la región del Caribe
La noticia sobre estas elecciones causo cierta sorpresa a inicios de abril pasado pero pasó desapercibida debido a que el espacio informativo regional, diplomático y humanitario, lo ocupaba la crisis política venezolana, la resolución de la OEA CP/Res. 1078 (2108/17) Sobre los sucesos recientes en VENEZUELA (03 abril 2017), y el inicio de un ciclo de protestas y represión –continuada y agravada a la fecha- en Caracas y distintas ciudades de Venezuela. La sorpresa devenía del anuncio del Primer Ministro de Las Bahamas de disolver el parlamento a partir del 11 de abril y convocar a Elecciones Generales en el lapso de un mes. En el contexto venezolano, la expresión “disolución del Parlamento”, llamó la atención de algunos medios y comentaristas pero se diluyó en el fragor de la crisis institucional –entre otras- que vive el país.
La  Mancomunidad de las Bahamas (nombre oficial del país) es considerado uno de los países con mayor riqueza económica tanto en su PIB como IPC del Caribe y del continente americano, detrás de Estados Unidos y Canadá. Con un sistema de Monarquía Parlamentaria; la Reina Isabel II es la Jefe de Estado quien designa su representante con el cargo de Gobernador General; y un gobierno Parlamentario es ejercido por un primer Ministro en conjunto con el Parlamento bicameral elegido cada cinco años, integrado por el Senado (16, designados por el Gobernador General)  y la Cámara de Representantes (38, elegidos por la población). La  tradición del sufragio emerge en 1955 y su primera Ley electoral data de 1969 dentro de los estatutos de autonomía de la entonces Mancomunidad Británica de Naciones (hoy tan solo Mancomunidad de Naciones).  Las Bahamas emerge a la independencia el 10 de julio de 1973 y su vigente Ley electoral (enmienda) es de 1992. 

Hasta el 2012 (últimas elecciones) el bipartidismo ha dominado el escenario político de Las Bahamas con el Partido Liberal Progresista (Progressive Liberal Party - PLP), de centroizquierda, actualmente en el poder, y el  Movimiento Nacional Libre (Free National Movement - FNM),  centroderecha, los cuales reúnen 29 y 9 representantes respectivamente. El tercer partido es Alianza Nacional Democrática (Democratic National Alliance – DNA) que con menos de 10 por ciento de los votos no obtuvo ningún puesto en la cámara de representantes. La visibilidad política de DNA y las cuatro organizaciones políticas que se han registrado para el proceso 2017 estará en función del porcentaje que logren captar en la población 353.658 habitantes (censo 2010) y del padrón electoral de 172.128 votantes (CaribbeanElection.com). Algunos escándalos con acusaciones de corrupción o desviación de recursos no han escapado de la opinión pública local pero hasta el momento no parecen haber sido determinantes en los resultados bipartidistas. Posiblemente éste sea uno de los puntos de interés regional cuando se discute en otros espacios multilaterales los temas de regulación de paraísos fiscales y las fronteras gris de las finanzas internacionales.
La observación electoral  se ha constituido en un mecanismo de confianza y transparencia internacional.  Algunos (pocos) gobiernos consideran a las misiones de observación electoral  como un intento de tutelaje de los países desarrollados. El escudarse en esta crítica ideológica con alegatos injerencistas, lejos de promover mecanismos novedosos dentro de las prácticas electorales para fortalecer la legitimidad del ejercicio democrático, favorece las figuras de acompañamientos complacientes. Los estándares internacionales son fundamentales para conocer las deficiencias y los logros en materia de Desarrollo Humano, y has sido aceptados por la comunidad internacional de manera unánime a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. La Democracia ha sido incluido en uno de los 17 grandes ejes de objetivos. Así como se han creado Comités para el seguimiento de dichos objetivos, en materia de Observación electoral se han consensuado en la Declaración Internacional de Principios de la Observación Electoral (27 octubre 2005).
En el caso del Caribe es frecuente encontrar comentarios sobre el tamaño y dimensión de los países caribeños, como una razón para ‘comprender’ sus vínculos con las ex metrópolis coloniales o con los centros de poder. Consideramos que es prejuicio absolutamente ofensivo y que se resquebraja al recordar la primera observación electoral internacional en las recientes elecciones presidenciales de los Estados Unidos (2016). En el caso que nos ocupa, la observación internacional forma parte de las prácticas internacionales de las Bahamas, cuyas elecciones generales contarán nuevamente con la observación internacional, pero esta vez a la ya conocida MOE/OEA (11 personas) y de la MOE/CARICOM (10 personas) se suma un Grupo de Observación de la Commonwealth (6 personas). La composición de países en dichas misiones sería motivo para un escrito más amplio pero vale destacar: 1) Antigua y Barbuda tiene delegados en las tres misiones, mientras que San Kitts y Nevis y Trinidad y Tobago en dos de ellas. 2) Venezuela forma parte nominalmente de la Misión de la OEA. Aunque no hay impedimento formal para su participación es muy factible que no sea efectiva, dados los anuncios verbales y en redes sociales que el propio gobierno venezolano ha hecho con posterioridad a la entrega de la carta de su denuncia a la Carta de la OEA.
El marketing ideológico de la participación política también requiere verificación, en eso consiste la legitimidad internacional, ese es uno de los compromisos con la democracia y los derechos humanos. La inédita trilogía de observación electoral internacional (multilateral) solicitada y aceptada por las Bahamas tiene sus propias razones domésticas e internacionales, y las tendencias apuntas que los resultados ratificarán el bipartidismo de la historia política de Bahamas. No obstante, siendo tan cercana en la vecindad caribeña bien podríamos, desde Venezuela, compartir su experiencia de buenas prácticas diplomáticas y electorales.


Caracas, 10 de mayo de 2017.

domingo, 2 de abril de 2017

Diplomacia y fórmula ‘Triple A’

@mirnayonis     

Diplomacia es un término fundacional de las relaciones internacionales, pero no exclusivo de ellas; está asociada a la negociación internacional y a la política exterior de un Estado, asume distintas modalidades en las cuales participan variados tipos de personajes (funcionarios, representantes, mandatarios), y en la que hay tradiciones de lenguaje, pero también variados tonos de expresión escrita y verbal.
Entre algunas de las tradiciones de la diplomacia está el lenguaje y estilo protocolar. Pero no todo lo que brilla es oro, reza el dicho popular. Las llamadas fotos oficiales de un encuentro bilateral o multilateral van más allá de una sonrisa y apretón de manos, el saludo colectivo de cancilleres que asisten a una reunión ordinaria o una cumbre de mandatarios. Si bien podemos mostrar la “cara amable” y positiva de la diplomacia en las relaciones internacionales, también tenemos que considerar las otras caras de la ‘cochina realidad’. Hemos sido testigos mediáticos, por una parte, de momentos de euforia diplomática en la Cumbre de París con la firma de la Convención sobre Cambio Climático en noviembre de 2015; y más recientemente, de la tensión diplomática en las sesiones del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA).
El tratamiento diplomático de la crisis de Venezuela en el marco de la OEA es un proceso  que se cuece desde hace un año, cuando el Secretario General de la organización inició las primeras acciones procedimentales. Se podría hacer una cronología comprehensiva que incluyera las reuniones, declaraciones y visitas, entre otras. Esto nos mostraría los grupos de intereses que se han ido tejiendo con una fórmula mixta que acreditamos como Diplomacia Triple A: agresiva, amarga y agridulce.
Hay otros calificativos pertinentes: diplomacia altisonante, destemplada y grosera, pero consideramos que esta trilogía acredita el comportamiento de las personas que ejercen cargos gubernamentales, de lo que hay un registro público y notorio a través de los medios, portales informativos y cuentas en redes sociales de los propios funcionarios. En todo caso, no se trata de escoger o descartar un calificativo, porque seguramente podríamos decir “todas las anteriores”.
Con el caso de Venezuela, la miel de la diplomacia ha quedado expuesta a un control de calidad. Se presenta una coyuntura crítica para el multilateralismo en la OEA, en la que se juegan distintos tableros: la jerarquía de los instrumentos legales, el rol y competencias del Secretario General, los números para las votaciones en un próximo orden del día. Se suman, entre otros, el eterno debate sobre la injerencia y la no intervención frente a los asuntos internos de un país. Cualquiera de ellos luce como un tecnicismo jurídico-político que oculta lo sustantivo en el que está presente la Diplomacia Triple A.
Las gestiones diplomáticas continuarán a su ritmo y condicionadas por los cambios en el ‘juego de intereses’. Mientras, la crisis en Venezuela para los venezolanos también se expresa en Triple A: agresiva, amarga y agridulce.
Caracas, 29 de marzo de 2017
Nota adicional (02 Abril 2017): A pesar de haber sido escrito horas antes de la publicación oficial de las Decisiones 1555 y 157 del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela y, en consecuencia de las reacciones nacionales e internacionales que aún se desarrollan, se mantiene el planteamiento de la Diplomacia con Formula Triple A.
@mirnayonis